Manifiesto El trabajo del actor de principio a fin consiste en llevar la obra al público. En teatro, el hábitat en que debe prosperar el artista es el público. Y las obras tendrán éxito o fracasarán según su capacidad para atraer a la clase media. Cabría afirmar que los verdaderos árbitros eran los críticos, pero con ello lo único que conseguiríamos sería remitir que los críticos servían para adivinar los gustos de los anunciantes de los periódicos, es decir de los consumidores, lo que es decir del público. Y una obra de tipo medio, para sobrevivir y poder recuperar la inversión, tiene prácticamente que llenar la sala durante quince semanas consecutivas. Lo que significa que ha de vender 1.200 butacas a un precio de 77 dólares cada una. Y pues el teatro ha acabado para vender a turistas y ricos incultos, porque ningún londinense adulto iría a ver las Joyas de la Corona, como ningún neoyorquino adulto iría a ver Mamma Mia! Porque hacerlo sería incurrir en lo culturalmente repu...
El Espacio Vacío Peter Brook Y así hablare de un teatro mortal, de un teatro sagrado, de un teatro tosco y de un teatro inmediato Hablamos porque a veces el teatro no consigue ni inspirar ni instruir, sino que apenas divierte. Y esto lleva al actor joven a una furiosa e impaciente búsqueda de lo que se llama verdad. Una palabra no comienza como palabra, sino que es un producto final que se inicia como impulso Un teatro vivo que pretenda mantenerse aislado de algo tan trivial como es la moda no tarda en marchitarse En este sentido, el teatro es relatividad. La gran opera es el teatro mortal llevado al absurdo. Por el contrario, la puesta en escena de obras rusas ensayadas durante años según el método Stalivnaski sigue manteniendo un nivel interpretativo envidiable, el Berliner Ensamble empleaba el tiempo, libremente, dedicando unos doce meses a cada obra y durante años ha montado un repertorio de espectáculos cada uno de los cuales es notable y capaz de...
La Calidad de la Misericordia Peter Brook Shakespeare nunca utilizó sus personajes para anunciar sus pensamientos, sus ideas. Nunca impone su mundo al mundo que deja aparecer. Nunca juzga, daba multitud infinita de puntos de vista con su correspondiente plenitud de vida, dejando las preguntas abiertas tanto a la humanidad como a la inteligencia del espectador. Para hacer una pieza de Shakespeare le puedes poner todo el fuego del mundo, pero si falta un tempo general, un ritmo irresistible que llevase de una escena a otra. Yo aún no había aprendido que eso era la base de todo el teatro isabelino y, así, empezó un largo periodo de descubrimiento. Una obra de Shakespeare debe ser representada como una gran frase sinuosa, sin que acabe nunca hasta el mismísimo final. Como guiones de películas, donde cuando oyes las bobinas girar, se produce un movimiento con el que se capta la atención del espectador; éste tiene que mantenerse hasta el final del ultimo plano. Lo qu...
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