El Espacio Vacío
Peter Brook
Y así hablare de un teatro mortal, de
un teatro sagrado, de un teatro tosco y de un teatro inmediato
Hablamos porque a veces el teatro no
consigue ni inspirar ni instruir, sino que apenas divierte.
Y esto lleva al actor joven a una
furiosa e impaciente búsqueda de lo que se llama verdad.
Una palabra no comienza como palabra,
sino que es un producto final que se inicia como impulso
Un teatro vivo que pretenda mantenerse
aislado de algo tan trivial como es la moda no tarda en marchitarse
En este sentido, el teatro es
relatividad.
La gran opera es el teatro mortal
llevado al absurdo.
Por el contrario, la puesta en escena
de obras rusas ensayadas durante años según el método Stalivnaski
sigue manteniendo un nivel interpretativo envidiable, el Berliner
Ensamble empleaba el tiempo, libremente, dedicando unos doce meses a
cada obra y durante años ha montado un repertorio de espectáculos
cada uno de los cuales es notable y capaz de llenar el teatro.
Cree usted en la critica?
No
y entonces porque sigue sin ir al
teatro?
El riesgo es demasiado grande,
demasiadas decepciones
El teatro mortal caba su propia fosa.
De vez en cuando un actor domina por
completo la sala, manipula el público de la manera que quiere, pero
por lo general este dominio no proviene solamente del escenario, se
habla de ritual.
Lo que se necesita es entender el
resultado y las exigencias de la forma, hay teatro que persigue el
dinero, otro la gloria, otro en busca de la emoción, otro de la
política, otro busca la diversión... y el actor queda atado por
pies y manos, confundido y devorado por condiciones que escapan a su
control.
Si desea superarse ha de sobrepasar lo
alcanzado y explorar lo verdaderamente difícil.
A menudo el actor al ir avanzando en su
carrera, se estanca en su trabajo.
Para no estancarse ha de seguir
desarrollando sus cualidades artísticas.
Es difícil mejorar tu técnica si no
formas parte de una compañía permanente.
También es tremendamente difícil
escribir una obra de teatro, la propia esencia del drama exige al
dramaturgo que se adentre en personajes opuestos, no es un juez, es
un creador, los mejores dramaturgos ingleses salen del propio teatro,
son tanto directores y actores como dramaturgos
e incluso han sido empresarios.
A veces es mejor crear por su cuenta
una obra, la creación en grupo puede ser infinitamente mas rica, si
el grupo es rico. Lo cierto es que necesita al autor para alcanzar
esa cohesión y enfoques finales que un trabajo colectivo no puede
realizar
Existe pues el autor que explora su
experiencia interior en profundidad o el que se aparta de esta zona
para explorar el mundo exterior
Sino hubiera existido Shakespeare,
hubiéramos dicho que la combinación de los dos era imposible.
Shakespeare utilizaba la misma unidad
de tiempo que hoy día: Unas horas...
Usaba este espacio de tiempo
apretando, segundo a segundo, una cantidad de material vivo, de
increíble riqueza.
Dicho material lo presenta
simultáneamente en una infinita variedad de niveles, se adentra muy
hondo y sube muy alto: los recursos técnicos, el empleo de la prosa
y del verso, los numerosos cambios de escenas, excitantes,
divertidos, turbadores, fue de los medios que se sirbio el autor para
satisfacer sus necesidades. El autor tenia un objetivo precioso,
humano y social, que era el motivo de su búsqueda. El motivo para
escribir teatro.
Si partimos de la premisa de que un
escenario es un escenario, la palabra dicha en ese escenario existe,
o deja de existir, solo en relación con las tensiones que crea en
dicho escenario y dentro de las circunstancias determinadas de ese
lugar; un escenario vacío no es una torre de marfil.
Si lo que se desea es que la obra se
oiga, hay que sacarle el sonido. Esta labor exige numerosos y
reflexionados esfuerzos. Y el resultado puede ser de gran sencillez.
Sin embargo intentar ser “sencillo” puede ser muy negativo.
En cierto sentido, el director es
siempre un impostor, un guía nocturno que no conoce el territorio, y
no obstante, carece de elección, ha de guiar y aprender el camino
mientras lo recorre. A menudo estas notas características del teatro
mortal le esperan al acecho cuando no reconoce esta situación y
espera lo mejor, en lugar de hacer frente a lo peor.
Durante medio siglo al menos se ha
aceptado que el teatro es una unidad y que todos los elementos deben
fundirse.
Si consideramos como puede expresarse
la unidad interna de un trabajo complejo, llegamos a la conclusión
de lo contrario, es decir, que es esencial la no armonía de los
elementos externos. Si profundizamos en el tema y consideramos al
publico.
El teatro sagrado
Teatro de lo invisible hecho visible:
el concepto de que el escenario es un lugar donde puede aparecer lo
invisible ha hecho presa en nuestros pensamientos.
Si el director esta relajado, receptivo
y afinado, lo invisible se apodera de él y, a su través, nos llega
a nosotros.
Nobleza, belleza, poesía.
El teatro correspondería al hambre.
Pero qué era el hambre?
?Es hambre de lo invisible? Hambre de
la realidad mas profunda que la forma mas plena de la vida cotidiana,
o era hambre de las cosas que faltaban a la vida, hambre, en fin, de
un amortiguador de la realidad?
Hemos perdido todo el sentido del rito
y del ceremonial, hemos llegado ahora a rechazar el concepto mismo de
un teatro sagrado. Lo sagrado no tiene la culpa de haberse convertido
en una arma de clase media para que los niños sigan siendo buenos.
No estoy en contra de mis oponentes,
que no buscan un teatro sagrado, no hablan de un teatro de milagros,
sino de la obra domesticada en la cual “mas elevado” solo
significa “ mas agradable”.
En el teatro evitamos con timidez lo
sagrado porque no sabemos que podría ser: unicamente comprendemos
que lo que se llama sagrado nos ha traicionado, y por el mismo motivo
nos apartamos de lo que se llama poético. Los intentos hechos para
revivir el drama petico han llevado con demasiada frecuencia a algo
carente de vigor u oscuro. La poesia ha pasado a ser un termino sin
sentido, y su asociaicon con la musica de la palabra, con la suavidad
de los sonidos, son restos de una tradicion.
Se debe a que vivimos en una época de
imágenes?
A caso hemos de pasar un periodo de
saturación de imágenes para que emerja de nuevo la necesidad del
lenguaje? Es muy posible, Brecht, por la verdadera convicción de sus
obras es inseparable de las imágenes de sus propias puestas en
escenas, Antoine Artaud, nos habla de un teatro que actúa como una
epidemia, una infección, una magia, la obra por encima del texto, en
su lugar.
Si poesía significa lo que se aprieta
mas y penetra mas profundo, es aquí donde se encuentra?
Comunicar la idea.
Nuestro trabajo se dirige lentamente
hacia diferentes lenguajes sin palabra: tomamos un acontecimiento, un
fragmento de experiencia y realizamos ejercicios que lo transforman
en formas que pudieran ser compartidas por otros. Alentamos a los
actores a no verse solo como improvisadores, entregados ciegamente a
sus impulsos interiores, sino como artistas responsables de la
búsqueda y selección entre las formas, de manera que un gesto o un
grito fuera como un objeto descubierto e incluso remoldando por el
actor.
Experimentamos con el silencio.
Luego experimentamos con el ritual.
Negamos la psicología, intentamos
destrozar las divisiones aparentemente estancas entre el hombre
publico y el particular, entre el hombre externo, cuya conducta esta
ligada a las reglas fotográficas de la vida cotidiana.
El discurso no realista se ha aceptado
durante siglos, toda clase de publico se trago la convención de que
las palabras podrían hacer las cosas mas extrañas: en un monologo.
El teatro del absurdo no buscaba lo
irreal por buscarlo. Empleaba lo irreal para hacer ciertas
exploraciones, ya que observaba la falta de verdad en nuestros
intercambios cotidianos, y la presencia de verdad en lo que parecía
traído por los pelos. Si bien ha habido algunas obras notables
surgidas de esta manera de ver el mundo, en cuanto escuela el absurdo
ha llegado a un callejón sin salida. Lo mismo que en tanta
estructura novelística.... la extravagancia y el surrealismo de
tanta parte del absurdo no hubiera satisfecho a Artaud mas que la
estrechez de la obra psicológica. Lo que quería en su búsqueda de
lo sagrado era absoluto: deseaba un teatro que fuera un lugar
sagrado, que los actores y directores fueran devotos, creando de
manera espontanea y sincera...
quería que el teatro contuviera todo
lo que normalmente se reserva al delito y a la guerra. Deseaba un
publico que dejara caer todas sus defensas, que se dejara perforar,
sacudir, y que al mismo tiempo pudiera colmarse de una poderosa y
nueva carga .
Esto parece formidable; origina, sin
embargo, una duda. Hasta que punto hace pasivo al espectador? Artourd
mantenía que solo en el teatro podíamos liberarnos de las
reconocibles formas en que vivimos nuestras vidas cotidianas.
Pero es creativa, terapéutica, esta
revelación, este contacto con nuestras represiones?
Es realmente sagrada? O bien Artourd en
su pasión nos arrastra a un mundo inferior, al margen del esfuerzo,
de la luz, ? No hay incluso un olor a fascismo en el culto de la
sinrazón? No es anti-itneligente un culto de lo invisible? No es una
negación de la mente?
De todas formas Artourd nunca logro su
teatro. quizas fuera solo un visionario de la zanahoria delante de la
nariz que nunca sera alcanzada.
El happening es un invento formidable
que destruye de golpe muchas formas muertas; el happening puede ser
espontaneo, ceremonioso, anárquico, puede generar intoxicadora
energía.
El happening lleva escrito el grito de
“despierta”.
Pero hay que ver la tristeza que
produce un mal happening para creerlo.
La enseñanza religiosa, incluido el
zen, afirma que este visible invisible no puede observarse
automáticamente, sino que solo se puede ver dadas ciertas
condiciones, que cabe relacionar con ciertos estados de animo o
cierta comprensión. En cualquier caso, comprender la visibilidad de
lo invisible es tarea de vida.
Un teatro sagrado no solo muestra lo
invisible, sino que también ofrece las condiciones que hacen posible
su percepción.
El happening intenta ser un nuevo
objeto.
Ambas son reuniones sociales
deliberadamente construidas, que buscan una invisibilidad para
penetrar y animar lo ordinario. Quienes trabajamos en el teatro nos
vemos implicitamente desafiados a seguir adalante, al encuentro de
esta hambre.
Quizas el escritor mas inteso y
personal de nuestra época es Samuel Bekett.
Símbolo del sentido exacto de la
palabra.
Hay dos maneras de hablar de la
condición humana: el proceso de inspiración, mediante el que puede
revelarse todos los elementos positivos de la vida, y el proceso de
la visión honesta, por el que el artista da testimonio de cualquier
cosa que haya visto. El primero depende de la revelación, y no puede
realizarse con santos deseos.
De todas maneras hay un publico
completamente distinto, que es el de Bekett, compuesto por personas
que no levantan barreras intelectuales, que no se esfuerzan demasiado
en analizar el mensaje, este publico ríe y grita y al final comulga
con Bekett, este publico sale de su obra, de sus negras obras,
alimentando y enriqueciendo, animando, lleno de una extraña e
irracional alegría. Poesía, nobleza, belleza, magia: de repente
estas sospechosas palabras vuelven una vez mas al teatro.
En Polonia hay una pequeña compañía
dirigida por un visionario, se llama Grotowski, que también tiene un
objetivo sagrado. A su entender el teatro no puede ser un fin en si
mismo;
El teatro es un vehículo, un medio de
auto-estudio, de auto-exploración, una posibilidad de salvación.
Estos tres artistas: Cunningham,
Grotowski y bekett, tienen varias cosas en común: escasos medios,
intenso trabajo, rigurosa disciplina, absoluta preciosión. Al mismo
tiempo, y casi como condición, son teatros para una elite.
Grotowski dice: mi búsqueda se basa en
el director y el actor. Usted la basa en el director, el actor y el
publico. Acepto que esto sea posible, aunque para mi es demasiado
directo.
Podemos intentar captar lo invisible
pero no debemos perder el contacto con el sentido común: si nuestro
lenguaje es demasiado especial perdemos parte de la fe del
espectador. Como siempre, el modelo de shakespeare. Su objetivo es
siempre sagrado, metafísico, pero nunca comete el error de
permanecer demasiado tiempo en el nivel mas alto. Sabia lo difícil
que nos resulta mantenernos en compañía con el absoluto, hemos de
aceptar que nunca podemos ver todo lo invisible.
Estos autores buscan un significado a
su vida y, en cierto sentido, aunque no tuvieran púbico, seguirían
interpretando, ya que el acontecimiento teatral es la culminación y
el núcleo de su búsqueda.
Estamos re-descubriendo que un teatro
sagrado sigue siendo lo que necesitamos. Donde debemos buscarlo? En
las nubes o en la tierra?
La ciencia de la construcción de
locales de teatro ha de partir del estudio de lo que consigue la mas
vivida relación entre los seres humanos, quizá lograda con la
simetría, incluso con el desorden. Si es así, ?cual es la norma de
este desorden?
Al parecer el teatro necesita un
cierto elemento tosco, ha de aceptarse como parte de su abono
natural.
El teatro tosco esta próximo del
pueblo.
Del espectáculo popular, pero la
palabra popular no lo resume todo, la tradición popular es también
sátira feroz y grotesca caricatura, cualidad que ya estaba presente
en la mas importante de los teatros toscos. Y hoy en día en la
obscenidad.
El surrealismo es tosco, Jarry lo es
también.
La crueldad del telespectador quedo
atrapada y pudo seguir el desarrollo surrealista de la historia,
puesto que había aceptado en sus propios términos la primitiva
situación y los personajes.
En primer lugar, su objetivo es
provocar desvergonzadamente la alegría y la risa, la autentica
delicia.
Junto el trabajo serio, comprometido y
exploratorio, ha de haber irresponsabilidad.
Personalmente, creo que poner en escena
una comedia musical puede ser mucho mas agradable que dirigir
cualquier otra forma de teatro.
Aparentemente, el teatro tosco carece
de estilo, de convenciones, de limitaciones, pero en la practica
tiene las tres cosas.
Lo tosco también puede pasar a ser un
fin en si mismo.
Para Brecht, un teatro necesario no
podía perder de vista ni siquiera por un instante la sociedad a la
que servia. No había una cuarta pared entre actores y publico: el
único objetivo del actor consisitía en crear la respuesta precisa
en un publico por el que sentía respeto total.
La alineación es una llamada al
espectador para que trabaje por si mismo, para que se haga cada vez
mas responsable de lo que ve.
La alineación puede funcionar por
antítesis: parodia, imitación, critica, esta abierta a toda la gama
de la retorica. Es el método puramente teatral del intercambio
dialéctico. La alineación es el lenguaje que en la actualidad se
nos presenta, tan rico en posibilidades como el verso: es el posible
instrumento de un teatro dinámico en un mundo que cambia.
El contraste Chapliniano entre
sentimientos y calamidad es alineación.
Cada vez mas vulgarmente emotivo, sin
embargo consigue arrastrar al publico.
Es un error pensar que cualquier actor
puede trabajar solo de acuerdo a la teoría. Nadie es capaz de
interpretar en clave: por muy estilizado o esquemático que sea el
texto, el actor debe siempre creer hasta cierto punto en la vida
escénica del curioso animal que representa.
Lo que Brecht introdujo fue la idea del
actor inteligente, capaz de jugar el valor de su contribución.
Para Brecht tales actores no son dignos
de figurar en una compañía de adultos: el actor que vive en una
comunidad que mantiene un teatro ha de estar tan comprometido en el
mundo exterior como en su propio oficio.
En sus textos teóricos Brecht separa
lo real de lo irreal, y a mi entender eso ha sido el origen de una
gigantesca confusión. En términos semánticos, lo subjetivo se
opone siempre a lo objetivo, la ilusión se aparta del hecho. Debido
a esto, el teatro se ve obligado a mantener dos posiciones: publicas
y privadas, oficial y no oficial, teórica y practica.
El intercambio de impresiones por medio
de imágenes es nuestro lenguaje básico: en el momento en que un
hombre expresa una imagen, otro sale a su encentro con pleno
convencimiento. La asociación de imágenes que comparten es el
lenguaje: no hay intercambio si dicha asociación no evoca nada a la
segunda persona, si no existe un instante de ilusión compartida.
Como situación narrativa, Brecht solía citar el caso de un hombre
que describe un accidente ocurrido en la calle.
El individuo y la pareja han sido
explorados durante largo tiempo en un vacío o en un contexto social
tan aislado que equivale al vacío.
Las tinieblas del individuo. ?Cual es
nuestro propósito? Ahora, en relación con la gente que encontramos
cada día? Necesitamos liberación? De que? En que manera?
Shakespeare en un modelo de teatro que
no solo contiene Brecht y Beckett, sino que va mas allá de ambos. Lo
que necesitamos en el teatro postbrechtiano es encontrar un camino
hacia adelante para retornar a Shakespeare.
Esta claro que no podemos sacarnos de
la mana a un segundo Shakespeare. Pero cuanto mas claramente veamos
en que consiste la fuerza del teatro shakesperieano, mejor
prepararemos el camino a seguir. Por ejemplo, al fin nos hemos dado
cuenta de que la ausencia de escenografía del teatro isabelino era
una de las mayores libertades.
Su estructura cinematográfica de
cortas escenas alternadas, trama principal intercalada con la
secundaria, eran parte de un aspecto total, que solo se arralaba
dinámicamente, es decir, en la ininterrumpida secuencia de estas
escenas, sin que su efecto y poder disminuyesen.
Comparado con la movilidad del cine, el
teatro parecía en otro tiempo pesado y chirriador, pero cuanto mas
nos acercamos a la verdadera desnudez del teatro, mas nos aproximamos
a un escenario que tiene una ligereza y amplitud mucho mayores que
las del cine o la televisión. La fuerza de las obras de Shakespeare
reside en que presentan al hombre simultáneamente en todos sus
aspectos: toque tras toque, podemos identificarnos o inhibirnos.
Shakespeare puede también, con una
rotura de ritmo, un paso a la prosa, el simple cambio a una
conversación en lenguaje popular o con una palabra tomada
directamente del publico.
Muestra que lo sagrado y lo tosco casi
esquemáticamente, uno al lado del otro, se oponen y coexisten.
Al entrar en este terreno mas sagrado
vemos que Shakespeare nos da una clara señal: lo tosco esta en prosa
y el resto en verso. Hablando muy en general, cabe enriquecer con
nuestra imaginación las escenas en prosa, puesto que estas necesitan
la edición de detalles externos para asegurarse su plena vida.
El objecto tiene muchas facetas; muchos
temas entrecruzan su forma prismática.
“nosotros , que somos jóvenes, no
veremos tantas cosas ni viviremos tantos años”
Lo cierto es que nos vemos obligados a
enfrentarnos a una obra que rechaza toda moralización, una obra que
comenzamos ya a no ver como narrativa, sino como un amplio, complejo
y coherente poema diseñado para estudiar el poder y la vaciedad de
la nada, los aspectos positivos y negativos latentes en el cero. Por
lo tanto ?Que quiere decir Shakespeare? ?Que intenta enseñarnos?
Quiere decir que el sufrimiento ocupa un lugar necesario en la vida y
que vale la pena cultivarlo debido al conociiento y desarrollo
interior que aporta, o bien desea hacernos entender que la epoca del
inmenso sufrimiento ha acabado y que nuestro papael es el de los
eternamente jovenes?
Viejos y jovenes en relacion con
nuestra sociedad, nuestras artes, nuestra nocion del progreso.
La tempestad. Una vez mas describimos
que el único modo de encontrar un significado compensador es tomar
la plaza como un todo.
No obstante, cuando observamos que en
la obra nada es lo que parece, que se desarrolla en una isla y no en
una isla, durante un día y no durante un día, con una tempestad que
desencadena una serie de acontecimientos que siguen en la tempestad
una vez terminada la tormenta.
Que el encantador drama bucólico para
niños encierra violación, asesinato, conspiración...
Hoy día podemos encontrar siempre
nuestro camino hacia el violento subconsciente.
No deja de ser un ejemplo de como una
obra metafísica puede hallar un idioma natural que es sagrado,
cómico y tosco.
Resulta, pues, que en la segunda mitad
del sigloXX, en Inglaterra, donde escribo estas palabras, nos
enfrentamos al irritante hecho de que Shakespeare sigue siendo
nuestro modelo.
Grotoski, como un monje que descubriera
un universo en un grano de arena, llama teatro de pobreza a su teatro
sagrado. El teatro isabelino, que abarcaba todo lo de la vida,
incluso la suciedad y miseria de la pobreza. Ambos no están
separados como pudiera parecer.
El teatro requiere su perpetua
revolución.
Si demolemos un teatro pseudo-sagrado,
hemos de procurar no engañarnos pensando que esta pasada de moda la
necesidad de lo sagrado y que los cosmonautas han demostrado de una
vez para siempre que los ángeles no existen.
El teatro Inmediato
No hay duda de que una sala de teatro
es un lugar muy especial. Es como un cristal de aumento y también
como una lente reductora. Es un mundo pequeño que fácilmente puede
ser significante.
El teatro estrecha la vida, y lo hace
de muchas maneras. A cualquiera le resulta difícil tener un solo
objetivo en la vida. Sin embargo, en el teatro la meta esta clara.
Desde el primer ensayo el objetivo esta siempre visible, no demasiado
lejano, e implica a todos. Vemos en funcionamiento muchas muestras de
modelos sociales: la presión de un estreno, con sus inequívocas
exigencias, origina ese trabajo en común, esa dedicación, alergia y
consideración de las necesidades reciprocas.
En todo instante la cuestión practica
es la artística.
El modo de andar, ritmo, posición,
distancia, color y aspecto como el mas cultivado. En los ensayos, la
altura de una silla, el tejido de un traje, la luminosidad de la luz,
la calidad de emoción, importan en todo momento. La estética es
practica. El escenario es un reflejo de la vida, pero esa vida no
puede revivirse por un momento sin un sistema de trabajo basado en la
observación de ciertos valores y en la formación de juicios sobre
tales valores. Trasladamos una silla arriba o abajo del escenario
porque es “mejor así”.
Cualquier persona interesada en los
procesos del mundo natural se vería sumamente compensada si
estudiara las condiciones del teatro.
Se trata del retrato del autor en el
momento de escribir, de su búsqueda dentro de un teatro decadente y
en evolución.
Resulta imposible valorar la función
de un libro, pero confió en que tal vez este sea útil en alguna
parte, a alguien en pugna con sus propios problemas en relación con
otro tiempo y lugar. De todos modos, si alguien intentara usar este
libro como manual, debo advertirle que no hay formulas, que no hay
métodos. Puedo escribir un ejercicio o una técnica, pero quien
intente reproducirlos a partir de mi descripción es seguro que
quedara decepcionado.
El resto es practica, y no puede
hacerse solo. En grado limitado procuraremos seguir lo dicho al
examinar la preparación de una obra para ser representada.
En la representación, la relación es
actor-tema-publico. En los ensayos es actor-tema-director. La primera
relación es director-tema- escenógrafo.
He comprobado a menudo que el decorado
es la geometría de la obra, y que una escenografía equivocada hace
imposible la interpretación de numerosas escenas e incluso destruye
muchas posibilidades para los actores.
El mejor escenógrafo es el que
evoluciona paso a paso con el director, retrocediendo, cambiando,
afinando, mientras gradualmente cobra forma la concepción del
conjunto.
Que han de llevar los actores? Hay
alguna época implicada en la acción? Que es una época? Cual es su
realidad? Son reales los aspectos que nos proporcionan los
documentos? O es mas real el vuelo de la fantasía y de la
imaginación? Cual es el propósito dramático? Que es lo que ha de
vestirse, que es lo que debe afirmarse? Que requiere fisicamente el
actor? Que exige el ojo del espectador? Ha de satisfacerse esta
exigencia del espectador de manera armoniosa u o ponerse de forma
dramática?
El director aprende que el desarrollo
de los ensayos es un proceso en crecimiento; observa que hay un
momento adecuado para cada cosa, y su arte es el de reconocer esos
momentos. Comprende que carece de fuerza para transmitir ciertas
ideas en los primeros días. En la expresión de un rostro,
aparentemente relajado, leerá la ansiedad interno de un actor que le
impide comprender lo que se le dice. Se dará cuenta de que debe
esperar, no empujar demasiado.
Por mucho que trabaje en su casa no
puede entender plenamente una obra con su solo esfuerzo. Debido al
proceso en que se halla inmerso junto con los actores sus ideas
evolucionan continuamente y en la tercera semana comprende que lo ve
todo de manera distinta.
Los actores sienten el mayor desprecio
por quien “ no sabe lo que quiere” como dicen.
Comprendí de una vez para siempre la
presunción y locura de creer que un modelo inanimado puede
suplementar el hombre.
El director teatral ha de exponer sus
inseguridades ante los actores, pero tiene en compensación un medio
que evoluciona al tiempo que se ajusta. El escultor afirma que la
elección de material modifica continuamente su creación; el
material vivo de los actores es hablar, sentir y explorar: ensayar es
pensar en voz alta.
De quien menos cabe confiar es el
director sencillo, modesto, a menudo sumamente agradable.
El director esta allí para atacar y
ceder, provocar y retirarse, hasta que comience a aflorar la
invisible materia. El anti-director desea que el director se aparte
desde el primer ensayo; la verdad es que todo director desaparece un
poco mas tarde y el actor se encuentra solo y el conjunto ha de tomar
el mando.
Los grandes actores llegan mas lejos si
ensayan las palabras y escuchan al mismo tiempo los ecos que
despiertan.
John Gielgud, su arte siempre ha sido
mas vocal que físico: en alguna fase temprana de su carrera
comprendió que en su caso el cuerpo era un instrumento menos
flexible que la cabeza; así, pues echo por la borda parte del
posible equipo de un actor y convirtió el resto en autentica
alquimia. Lo que ha hecho su arte tan conmovedor, tan único y sobre
todo tan consciente, no es solo el discurso, ni la melodía, sino
tambien el continuo movimiento entre el mecanismo de formación de la
palabra y su comprensión.
Los actores maduros se compenetran
perfectamente, ciertos ejercicios abren recíprocamente a los actores
de modo muy diferente;
el actor ha de realizar un acto de
eliminación. La frase de Stalivnaski “ construir un personaje”
es desorientadora,ya que un personaje no es algo estático ni puede
construirse como si se tratara de una pared. Los ensayos nos llevan
progresivamente al estreno.
Este actor se halla siempre sumamente
dispuesto a descartar en el ultimo ensayo su labor previa, ya que,
ante la proximidad del estreno, su creación se ilumina y comprende
su lastimosa insuficiencia.
El papel que ha nacido para ser el
mismo hay que hacerlo renacer continuamente, lo que le hace siempre
distinto. Cierto es que a la larga el diario esfuerzo de recreación
se hace insoportable, momento en que el artista creador y
experimentado ha de recurrir a un segundo nivel llamado técnica que
le mantendrá hasta el final.
La tarea mas fácil para un actor es
ser sincero y al mismo tiempo mantenerse distante; al actor se le ha
dicho incontables veces que lo único que necesita es sinceridad.
Se le pide que se comprometa por
completo y al mismo tiempo que se distancie: despego sin despego. Ha
de ser sincero e insincero: debe practicar como ser insincero con
sinceridad, i como mentir con verdad.
Esto es casi imposible, pero es
esencial y fácilmente se pasa por alto.
Se sabe que pensamiento, emoción y
cuerpo no pueden separarse, pero comprende que a menudo debe
realizarse una fingida separación.
Observaba las caras en los cuadros de
Goya no como modelos a imitar, sino como aguijadas que alentaran su
confianza en seguir el mas fuerte y preocupante de sus impulsos
interiores.
El actor tienen que decir un texto; si
inventa un personaje incapaz de decirlo, su trabajo es malo. El
interprete ha de hacer frente, por lo tanto, a dos exigencias
opuestas. Se siente tentado al compromiso, o sea, a rebajar la
intensidad de los impulsos del personaje para seguir las necesidades
escénicas. Sin embargo, su verdadera tarea se encuentra en la
dirección contraria: hacer el personaje vivido y funcional. Como?
Ahí es donde se requiere la inteligencia!
Algunas de las cosas que se escriben no
tienen mas finalidad que hacer una llamada a la seriedad del actor.
Hay un tiempo para discutir los
esquemas generales de una obra, y otro para olvidarlos, para
descubrir lo que solo cabe encontrar mediante la alegría, la
extravagancia, la irresponsabilidad. Hay también un tiempo en que
nadie debe preocuparse del resultado, de su esfuerzo. Por lo general
me niego a permitir que alguien de fuera asista a los ensayos, ya que
a mi entender el trabajo es privilegio y , por tanto, privado: nadie
ha de turbarse por hacer el tonto o cometer errores. Ademas, un
ensayo puede ser incomprensible; con frecuencia hay que abandonar o
alentar los excesos incluso ante el asombro y desanimo de la
compañía. Pero incluso en los ensayos hay un tiempo en que se
necesita la presencia de personas ajenas, en que se necesita la
presencia de personas ajenas, en que esas caras que siempre nos
parecen hostiles pueden crear nueva tensión y esta un nuevo foco: el
trabajo ha de establecer constantemente nuevas exigencias. Otro punto
que el director ha de intuir es el momento en que un grupo de
actores, intoxicados por su propio talento y la excitación del
trabajo, pierde de vista la obra.
De repente una mañana el trabajo ha de
cambiar: el resultado pasa a ser lo mas importante. Se prohibe con
rigor toda broma y adorno retorico y la atención se concentra en el
inminente estreno, en la narración, la presentación, la técnica,
la audibilidad, la comunicación con el publico. Por lo tanto, es una
necesidad que el director adopte un punto de vista doctrinario, ya
sea cuando se expresa en lenguaje técnico, o cuando lo evita porque
no es artístico.
Para un director es facilísimo y
funesto estancarse en un método.
Separa, entiende y cumpla
simultáneamente, Ha de dar vida a un inconsciente estado del que es
por entero responsable. El resultado es una totalidad, indivisible;
por otra parte, la emoción esta iluminada de continuo por la
inteligencia intuitiva con el fin de que el espectador, si bien
solicitado, asaltado, enajenado y obligado a valorar de nuevo.
La catarsis no ha sido nunca una simple
purga emocional, sino una llamada a la totalidad del hombre.
A la sala teatral se llega por dos
entradas: el vestívulo y la puerta del escenario. ? Hay que
considerarlas como eslabones o verlas como símbolos de separación?
Si el escenario y la sala guardan relación con la vida.
En el teatro, el publico completa los
pasos de la creación. En otras manifestaciones artísticas cabe
pensar que el artista considera que trabajar para él.
En el teatro no es posible contemplar
en solitario el objeto terminado: hasta que el publico no esta
presente, el objeto no es completo pero en el teatro el director
intenta mantener un panorama de la totalidad, ensaya fragmentos de
la obra e incluso cuando ordena un ensayo general es inevitable que
tenga un conocimiento previo de todas las intenciones de la pieza. En
presencia del publico, que le obliga a reaccionar como público, ese
conocimiento previo se desvanece y por primera vez recibe las
impresiones que produce la obra al desarrollarse en su adecuada
secuencia temporal, una escena tras otra. No es de extrañar que todo
le parezca diferente.
Lo único de distingue el teatro de las
demás artes es su carácter no permanente. No obstante, resulta muy
fácil aplicar.
El chorro de sangre, pieza de Artaud
parte del publico quedo inmediatamente fascinado, mientras que el
resto lo tomo a risa. A continuación ofrecimos un pequeño entremés
que a nosotros nos parecía una simple broma. El publico quedo
perdido: ni los que se habían reído, ni quienes se los habían
tomado en serio sabían que actitud adoptar.
Al avanzar las representaciones corrió
el rumor de que se trataba de improvisaciones, fragmentos pesados, un
trozo de una obra de Genet, una “sacudida” a un texto de
Shakespeare, algunos sonidos agudos, y acudió un publico reducido
que gradualmente quedo compuesto por entusiastas.
Y la ultima representación se despidió
con aplausos. Todo ayuda a condicionar al publico. Quienes acuden a
presenciar una obra a pesar de los comentarios desfavorables que ha
levantado, lo hacen con un cierto deseo, con una cierta expectativa.
Casi siempre vamos al teatro con una
elaborada serie de referencias que nos condicionan antes de que
comience la representación. Y en cuanto acaba, automáticamente nos
levantamos y abandonamos la sala. Al final de cada una de las
representaciones de US ofrecimos al público la posibilidad de que
guardara silencio, de que permaneciera sentado un rato mas si así lo
deseaba; y fue interesante observar que nuestro ofrecimiento ofendía
a algunos y satisfacía a otros. La verdad es que no hay razón para
que el público se precipite hacia la salida en cuanto acaba la
representación. Muchas personas aceptaron nuestra sugerencia,
permanecieron sentadas durante diez o mas minutos y luego de manera
espontanea comenzaron a hablar entre si. Esto me parece un final mas
natural y saludable.
Hoy en día el problema del público es
mas importante y difícil con que nos enfrentamos.
El de teatro no es un público muy
sutil, ni particularmente leal; por lo tanto, hemos de partir en la
búsqueda de uno “nuevo”. Esta actitud, que es comprensible,
viene a ser también algo artificial. Cierto es que, en general,
cuanto mas joven es un público, mas rápido y libres son sus
relaciones. Verdad es también que lo que suele alejar a los jóvenes
del teatro es lo que en este hay de malo.
Tenemos que ganarnos a la juventud.
El publico popular existe y, no
obstante, es como un fuego fatuo, inasequible.
Hay un problema demasiado peligroso
para tratarlo: ?que es lo verdaderamente “venden”? Indicamos al
trabajador que el teatro es parte de la cultura, es decir, parte de
la gran canasta de artículos que ahora están a disposición de
todos. Bajo los intentos de hacerse con un nuevo publico- “ también
usted puede venir a la fiesta”- hay un secreto patrocinio, y este,
como todo patrocinio, esconde una entira.
Venga y comparta la buena vida, que es
buena, porque ha de ser buena, porque contiene lo mejor.
Tal arte solo lo propugna entonces el
artista para quien, por temperamento, es necesario, ya que es su
vida. En el teatro siempre volvemos al mismo punto: no basta que
escritores y actores experimenten esa compulsiva necesidad, sino que
también lo ha de compartir el publico, sino de una labor mas
difícil: evocar en los espectadores una innegable sed y hambre.
Comparten el deseo de que los ayuden a
salir de su angustia, aunque no sepan cual puede ser esa ayuda o que
forma es capaz de adoptar.
He de confesar que desconozco el valor
del psicodrama como tratamiento medico. Pero lo que esta fuera de
duda es el resultado inmediato. Al cabo de dos horas de comenzar la
sesión, las relaciones entre los presentes se han modificado
ligeramente, debido a la experiencia en que se han sumido juntos. La
conclusión es que algo esta mas animado, algo fluye de manera mas
libre, se han establecido contactos embrionarios entre almas que
estaban selladas. No son exactamente los mismos al abandonar la sala
que cuando entraron. Aunque lo ocurrido haya sido fraccionariamente
incomodo, salen tan vigorizados como si la reunión hubiera
transcurrido entre carcajadas.
Lo han experimentado y desearan volver.
Verán el psicodrama como un oasis en sus vidas. Así es como
entiendo un teatro necesario, es decir, como aquel en que entre actor
y publico solo existe una diferencia practica, no fundamental.
Hoy día resulta difícil ver un teatro
vital y necesario que no este en desarmonía con la sociedad, que no
desafié en lugar de celebrar sus valores aceptados.
Complace auténticamente al público
cuando es el portavoz de ese publico que tiene motivos para regocijo.
Sin embargo, no todo es movimiento, ni
destrucción, ni inquietud, ni moda. Hay pilares afirmativos que se
manifiestan es esos momentos en que de repente, en cualquier sitio,
se produce un logro completo, un teatro total formado por obra y
espectador.
Tomemos como ejemplo la música, la mas
sagrada de las experiencias, que hace tolerable la vida a gran numero
de personas. Muchas horas de música a la semana recuerdan a los
melómanos que la vida tiene un valor y, al mismo tiempo, esos
instantes de solaz embotan el filo de su insatisfacción y los
capacitan para aceptar lo que de otro modo hubiera sido una
intolerable forma de vida.
? que queda al terminar una
representación? Se olvida el entretenimiento, desaparece también la
emoción fuerte y el argumento pierde su hilván. Cuando emoción y
argumento se encajan al deseo del publico de verse con mayor
claridad, algo se fija entonces en la mente.
El actor explota constantemente su
posible desarrollo.
Repetición, representación,
asistencia, la primera evoca el aspecto mecánico del proceso. Semana
tras semana, día tras día, hora tras hora, la practica perfecciona.
Fatiga, duro trabajo, disciplina, monotonía, que conducen a un buen
resultado. Como sabe todo atleta, la repetición origina cambio: con
la mira puesta en un objetivo, llevada por la voluntad, la repetición
es creadora. Hay cantantes de cabaret que practican una nueva canción
durante un año o mas antes de aventurarse a interpretarla en
publico, canción que luego la cantan quizás durante 50 años.
Ningún payaso, ningún acróbata,
ningún bailarín pondría en tela de juicio que la repetición es el
único modo de dominar ciertos ejercicios, y quien rechaza la
repetición sabe que automáticamente tiene vedadas algunas zonas
expresivas.
La repetición niega lo vivo, como si
una sola palabra nos mostrara la esencial contradicción de la forma
teatral. Para evolucionar hay que preparar algo y esa preparación a
menudo exige volver una y otra vez sobre lo mismo.
Representación: una representación es
el periodo de tiempo en que algo se representa, en que algo del
pasado se muestra de nuevo, en que es ahora algo que fue. La
representación no es imitación o descripción de un acontecimiento
pasado. La representación niega el tiempo, anula esa diferencia
entre el ayer y el hoy. Toma la acción de ayer y la revive en cada
uno de sus aspectos.
Cuanto mas investigamos, mas claramente
vemos que se requiere algo mas para que una repetición pase a ser
representación.
Comprendemos que sin publico el trabajo
no tiene objetivo ni sentido. ?que es el publico? Entre las
diferentes palabras que el idioma francés tiene para designar el
publico., al espectador, hay una que sobresale, que se diferencia en
calidad de las demás. Asistencia;” j'assiste à une pièce”, es
decir, asisto al teatro. La palabra, sencilla, es la clave. El actor
prepara, entra en un proceso que puede quedar examine en cualquier
momento. Emprende la tarea de captar algo, de encarnarlo. En los
ensayos, en vital elemento de asistencia proviene del director, que
esta ahí para ayudar. Cuando el actor se halla ante el publico
comprende que la transformación mágica no se realiza mediante la
magia. Cabe que los espectadores claven la mirada en el espectáculo,
a la espera de que el interprete haga todo el trabajo y, ante esa
posibilidad es posible que el actor no ofrezca mas que una repetición
de los ensayos.
Entonces esta ultima palabra deja de
separar al actor del publico, el espectáculo del espectador; el
publico ha sufrido un cambio, ha llegado de la vida exterior, que es
esencialmente repetitiva, a un lugar en que cada momento se vive con
mayor claridad y tensión. El publico asiste al actor y, al mismo
tiempo, los espectadores reciben asistencia desde el escenario.
Repetición, representación,
asistencia.
En el teatro, la verdad esta siempre en
movimiento.
El teatro tiene una especial
característica: siempre es posible comenzar de nuevo. En el teatro
la pizarra se borra constantemente.
“si” es un experimento.
“si” es la verdad.
Interpretar requiere mucho esfuerzo.
Pero en cuanto lo consideramos como juego, deja de ser trabajo.
Una obra de teatro es juego.
Comentarios
Publicar un comentario