la Herida interior

Muchos de nosotros hemos sido tantas veces invadidos, que cuando nos invaden a día de hoy conforma nuestra normalidad,
nos es familiar
y por la misma ley de no límites y de la permisividad a la invasión
tampoco reconocemos cuando invadimos a los demás.
Algunos incluso invitamos a que nos invadan
porque creemos que así conseguiremos el amor que necesitamos.
Cuando siempre o mayoritariamente queremos gustar o complacer a los demás,
no experimentar su rechazo o sentirnos aceptados y amados!

Cuando cubrimos nuestra inseguridades personales bajo roles, mascaras, o personajes

Cuando el miedo a la desaprovación que nos puedan manifestar los demás nos hace renunciar a nuestras necesidades básicas de nuestro ser

Identidad
Dignidad
Respeto


Cuando seducimos constantemente a los demás para compensar nuestra baja autostima.

Cuando buscamos en nuestra pareja huir de nuestra soledad interior.

Cuando atraemos o nos sentimos atraídas por personas que no nos respetan como quisieramos.

Cuando nos sentimos víctimas y sin modificar nuestra condición de víctima pretendemos además cambiar al que supuestamente nos daña.
Al otro.
Sin modificarnos a nosotros mismos.

Cuando no sabemos poner limites.

Cuando tratamos de controlar nuestra pareja para que no nos abandone.

Cuando no sabemos estar solos.
Solos con el yo mismo.

Crecemos dependientes de nuestra Herida Interior.

A partir de esa
herida establecemos relaciones con el mundo exterior.

Por lo tanto,
nos hacemos dependientes del mundo exterior,
De lugres geográficos del exterior,
De periodos de la vida que pertenecen al exterior,
De las materias primas del exterior,
Para mostrar quienes somos en nuestro exterior,
solamente.





Comentarios

  1. ¿ A dónde nos lleva este viaje?
    ¿ Y de qué manera hacemos este viaje? Sí, partiendo de esta herida interior que cuentas, conseguimos relacionarnos, interaccionar, conocer y aprender. Aunque sea por culpa de esta herida, creo que apaciguarla y cuidarla es lo que nos hace vivir. Y lo que más me gusta...es que todas y todos la tenemos dentro. Y como decías el otro día en el teatro de La Paz, aunque siempre haya gente que lo quiera disimular, con chulería y soberbia...se les ve de lejos! A todos se nos ve esta herida.

    Un petò preciosa, Ariadna ( d'aquella nit increïble)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

David Mamet

Equador després de Pontós