Cartas de Grotowski a Barba
Debía explicar cómo un minúsculo
teatro se transformó para en un continente espiritual, una patria
inventada a la cual emigrar. Un sueño al cual ser leal.
Es posible por ejemplo, trazar una
línea que una al teatro de Grotowski con las reformas y las
búsquedas teatrales eslavas de la primera mitad del siglo.
Walter Benjamin : es tarea más ardua
horra la memoria de los seres anónimos que la de las personas
célebres. La construcción histórica está consagrada a la memoria
de los que no tienen nombre.
La historia de los jóvenes sin nombre.
En nuestra época la pasión amorosa
sólo es vista desde el punto de vista erótico. Por esto resulta
casi imposible comprender en toda su densidad el término”
Maestro”.
Como si toda su acción consistiese en
la enseñanza y la seducción y no fuese, en cambio, la fatigosa
premisa del descubrimiento de la propia soledad creativa y sin luto.
Vi Ceniza y diamantes y me trabeso como
un puñetazo en e estomago.
Una especie de tragedia optimista.
Derrocaba a Creonte: se había
terminado el tiempo del individualismo, de los individuos que
resuelven por su cuenta los enigmas y arrojan a los pueblos a la
desgracia.
Mi primera lección en Polonia: la
diferencia entre concret thinking y wishful thinking.
Había venido a Polonia porque creía
que el comunismo restituía la fertilidad al ser humano. Pero el
socialismo que tenía entre mis ojos era una caricatura obscena, a
menudo una pesadilla.
¿ pero a caso no era objetivo que el
teatro polaco era el mejor de Europa?
Me propuse trabajar con Grotowski,
quería ser su ayudante de dirección.
Y descubrí así la increíble
profundización del training.
ARQUETIPOS Y CHAMANES
la especificad del teatro consiste en
el contacto vivo e inmediato entre el actor y el espectador. Para
cada nuevo espectáculo hay que encontrar una estructura especial que
amalgame actores y espectadores, creando una unidad y una ósmosis
física que favorezcan el contacto entre ellos; el espectáculo surge
del contacto entre dos conjuntos, el de los actores y el de los
espectadores: el director debe poner en escena a ambos, modelar
consientemente el contacto entre ellos, tocar un arquetipo y, por
tanto, el inconciente colectivo de los dos; los dos conjuntos toman
conciencia del arquetipo a través de una dialéctica de apoteosis e
irrisión en relación con el texto.
Gortowski estaba concentrado en lo
clásicos. Sostenía que los clásicos contenían arquetipos,
situaciones clave del destino humano, inherentes a todas las
culturas: por ejemplo, el amor contrastado (Romeo y Julieta), el
idividuo que se sacrifica por el prójimo ( jesucrito y prometeo).
El espectáculo debía ser un acto de
introversión colectiva, una cerimonia para arrancar la máscara a la
vida cotidiana y poner al espectador frente aquellas situaciones que
constituyen la esencia de la experiencia individual y los arquetipos
colectivos contenidos en el texto, debería ser capaz de
transformarse ante los ojos del público, concentrándose hasta el
trance.
Un actor debe saber agredir a su propia
joroba psíquica con una crueldad consciente, y alcanzar las esferas
que le permiten agredir la joroba psíquica colectiva: imágenes,
mitos, arquetipos, sueños de la comunidad.
Y estimular este proceso creativo en el
actor para confrontar mito y sociedad. Para profanar ambos, es decir
para afirmar ambos. El postulado del actor deriva del postulado de la
vida espiritual. Si Dios existe. És puede tener una vida espiritual
en nuestro lugar. Pero ¿si afirmamos que no existe?
Y así ver como la teoría abstracta se
convierte en algo concreto: arquetipos, dialéctica de apoteosis e
irrisión, un lanzamiento de ironía burlona.
Admiraba las soluciones dramatúrgicas,
la interpretación del texto y la actuación de los actores.
Pero sucede a menudo que la tensión
colectiva, la creatividad de un grupo, la simbiosis operativa de
algunas personas son absorbidas por un solo nombre.
En el teatro pobre se demostraba que el
teatro puede existir sin maquillaje, sin vestuario, sin escenografía,
sin espacios separados de representación, sin efectos técnicos,
pero nunca podrá existir sin una relación clara entre
actor-espectador.
Para hacer teatro pobre, hay que ser
rico, pero no rico de dinero, sino de recursos creativos.
La disciplina artesanal, el rigor en la
composición...
los artistas pueden iluminar, mediante
técnicas personales y convertirse en una fuente de iluminación
espiritual, no es en absoluto una metáfora, es un puro hecho
objetivo.
La transformación de este teatro de
provincia en un conjunto cuya intransigencia artística será la
semilla de una profunda regeneración de nuestro arte es uno de los
episodios más emblemáticos de nuestro siglo. El re-descubrimientoo
y laprácticaca del treining, lainnovacioneses del espacio escénico,
la relación actor-espectador.
Lo repito, Grotowski tenía 28 años,
apenas tres más que yo, pero lo consideré mi maestro desde que
decidí interrumpir mis estudios en la escuela del teatro de Varsóvia
para seguir su trabajo.
Yo estaba indignado y al mismo tiempo
sentía una gran pena frente a la injusticia que lo golpeaba: la
prohibición de viajar libremente. En aquel tiempo en la Polonia
socialista, era imposible tener un pasaporte.
Un artista sabe muchas cosas, pero solo
es consciente de ellas cuando ha terminado la obra.
Yo no era en absoluto consciente de
participar en una revolución teatral y de seguir al caudillo de una
epopeya artística. Engañaría si hoy dijese que en aquel entonces
descubría cómo el oficio teatral se injerta en lo que se lleva en
la sangre y no sólo en lo que se piensa en el cerebro.
Hoy podría responder que aprendí que
hay acción en la espera y espera en la acción, que la diferencia
entre espera y acción, en la vida, existe sólo para ciegos, y, en
el teatro, sólo para el espectador apresurado.
Sólo es posible atravesar el desierto
concentrándose en otro lugar, en una persona, que te vuelve
insensible a la intemperie, al cansancio, al desfallecimiento del
cuerpo y las dudas de la mente.
Atravesaba el desierto e,
inconscientemente, incorporaba la convicción de que el teatro es una
llama que para arder necesita madera,el cuerpo y el alma del actor.
Durante un verano trabaje con el circo
búlgaro, quede impresionado por la dureza de la vida de estos
artistas cuya supervivencia dependía, literalmente, de la eficiencia
de un entrenamiento cotidiano de muchas horas.
Escribí un informe que hablaba de
“chamanes” y de acciones sobrenaturales del soma, -el cuerpo-
como eficiencia, vigor y perfección, de factores psíquicos como la
excitación y la euforia del público; del sentido dramático de los
números de riesgo; con la teatralidad subrayada por la música, el
juego de las luces y el redoble del tambor.
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